NUESTRA HISTORIA

Somos mi madre y yo. Todavía recuerdo cuando era pequeña y la veía soñar despierta. Lo hacía con los ojos bien abiertos y se imaginaba con su propia tienda de moda.
Mi abuela era una mujer estilosa, divertida, encantadora, tremendamente sensible, pero con tendencia a sufrir grandes altibajos emocionales, que hicieron que los roles se invirtieran y mi madre tuviera que coger el timón de ambas vidas.
Tenían una relación, que quizás no sea la más adecuada para una niña, pero mantenían un vínculo muy especial.

A menudo, recuerda con cariño algunos de los mejores momentos que pasaban juntas. Salían a pasear, charlaban, se reían y disfrutaban mirando escaparates y comentando revistas de moda en alguna terracita al sol del Mediterráneo.

Fue entonces cuando empezó a ilusionarse cada vez que se imaginaba asesorando a mujeres, para ayudarlas a combinar sus looks, sentirse mejor con ellas mismas y experimentar con la moda.

Se emocionaba solo con pensar en el proceso que había detrás de cada prenda, elegir al proveedor adecuado, seleccionar y cuidar con mimo las telas…

Materializar los sueños no siempre es fácil y ella no iba a ser la excepción. Entre los cuidados a su madre, los estudios, dos hijos y el trabajo, se vio envuelta en una crisis económica que terminó obligándola a aplazar sus planes.

Pasaron los años y finalmente, decidió que era momento de emprender por su cuenta. Le hacía muchísima ilusión, aunque también estaba muerta de miedo.

Me contó su idea y enseguida me enamoré del proyecto, de Nectar. Lo sentía como la unión de tres mujeres muy diferentes y a la vez unidas por el vínculo de la familia: abuela, madre e hija. Tres generaciones y una misma versión, Nectar.

Empezamos a darle forma, cuando me topé con un video de SOSGalgos, en el que contaban La Historia de Lolita, una galga a la que como a tantas otras, habían abandonado. Eso supuso un antes y un después en mi vida. Me impactó muchísimo. No podía parar de verlo en bucle y llorar.

De mis entrañas nacía una tristeza y rabia, que me empujaron a investigar más y más sobre el tema. Empecé a ser consciente de la dura realidad que viven, no solo los galgos, sino todos los animales del mundo, de cualquier especie. Desde quienes están en criaderos, granjas, laboratorios, zoos, circos, ferias, acuarios, plazas, peleterías, mataderos…

Dejé de sentirme cómoda con la idea de vender productos de seda, lana, cuero… lo que pensaba y lo que íbamos a hacer no era coherente y quería hacer partícipe de ello a mi madre.

Poco a poco, acabó compartiendo mi postura y nos unimos bajo una misma causa. De este modo, decidimos prescindir de productos de origen animal.

Queremos mostrar que el mundo de la moda, también puede y debe ir de la mano de la Solidaridad.

Siempre nos han interesado las personas, sus historias de vida, el mundo emocional y hacer lo posible para estar bien con una misma y con quienes nos rodean.

Creemos en el lenguaje positivo, la astrología, el crecimiento personal… para sentirnos menos bichos raros en nuestra propia piel y hacer de la realidad algo más amable y bonito. También creemos en que vernos bellas por fuera nos ayuda a estar más estables y contentas por dentro. Por esto mismo nació Nectar.

Actualmente, nos hemos especializado en vestidos, bolsos, joyitas y otros complementos para bodas, fiestas y eventos. 

Este proyecto es la suma de todo lo que nos mueve a ambas, de nuestras inquietudes, nuestros valores y nuestra ilusión por conectar con la mujer que eres hoy. Con tu belleza e imperfección que te hacen única. Con tus miedos e inseguridades. Con esa fuerza que te ayuda a vencerlos y con el derecho a reivindicar que no solo sabemos cuidar al resto, sino que queremos aprender a hacerlo también, con nosotras mismas. Por dentro y por fuera.

Esther y Mònica.